domingo, 14 de mayo de 2017

Fue un placer este placer

Cuerpos tendidos en acuerdos
próximos sobre un rectángulo
nuestros movimientos entran
en el azar de un vértigo mudo

Roces feroces de tiernos
como recuerdos infantes de accidentes
brotan y escriben en idioma de fricción
sigilosa y perseverante.

Mientras afuera no existe ni el viento
ni el borracho solitario.

Quiero besarte el espíritu blando
de tu ser sin sol ni nubes
el calor chilla en nuestras pieles
el sudor habla, no se mueve.

No existe culpa en nuestros labios
en nuestros bellos púbicos

no hay mañana, siempre es ahora
en tu cuerpo, te observo.

Confirmo el deja vú
bajo los párpados, los abro
como alas de pájaro
y estas tú,

bueno, vuelo y
seguimos ahogándonos
con plena gratitud.

Tendido rendido de espalda
exijo exilio de tus sábanas
suspiro miro tus contornos

mis dedos testigos aseguran
que existes
que tu piel nace en mis palmas.

Asumo el regalo breve y mortal
de la vida, me enamoro en cada
movimiento imperfecto
y en la sinfonía agónica
de tu respiración en mi oído

acabamos rindiendo homenaje
a lo inmóvil de este otoño

nos miramos ciertos segundos
culposos de un crimen
sin esperanza de otro tacto.

Fue un placer este placer,
exclamo nunca para mi yo
no interior que muere

nuestras almas sonríen

dejamos de existir.

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