domingo, 23 de abril de 2017

Traiguén

La esperanza del silencio
la fe muda de los niños
Traiguén es algo así como
una pena abierta o
como lo que viene antes
y después de la soledad

Un confuso viento
que nada indica
el aire es más puro
que ningún humano.

Vine aquí con un dolor
y sin búsqueda de consuelo
traje menos risas que ayer
más nostalgia que mañana
pero aquí en Traiguén
quedan chicos todos esos
inventos de desanimo,
son solo ecos de un futuro
mal pensado.

Las bohemias se esconden
en los hogares, en las plazas, fracturas
de las sorpresas, en la taberna
de la esquina

el progreso aún no ha llegado,
las casas aún conservan la mirada
de su historia.

Traiguén ha sido para mi desesperación
la calma que no planee
el aire que no respiraba ni conocía
el ejemplo más cercano a una eternidad.

La paciencia de sus calles consuela
mi pensamiento del futuro
y sus veredas lentas en recuerdos
apaciguan el tacto de mis pies

Traiguén en mis ojos inmóvil encanto
en mis oídos blancos silencios
en mi tacto fríos renovantes
de otoños sinceros.

Me quedaría una década a vivir acá
sobre este indómito pasar,
pero debo moverme y recordarme,

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