Cada día cuenta un poema distinto y similar
que acompaña a un gris corazón o a una radiante alma
a veces el frío y a veces es el mismo sol que escribe
versos que nadie lee pero si sienten, yo sé que si.

Cada paso de desconcierto que doy no me ayuda,
pero me inspira a amar este dolor que traigo encima
pero se estira esta pena que hace ruido entre mis días
me atrapa con su muerte pronta que desespera hasta
los lago más tranquilos de mi alma, sin embargo
no me sirve, pero si inspira a poder escribirte
a ti, a tu presencia de cementerio
a ti, a tu bondad de bodega
a ti, a tu amor invalido de abrazos

hoy se seca mi alma, ya brotan lagrimas
y si, ya sé que me debo amar a mi mismo
y si, ya sé que tengo que estar bien
y si, ya sé que la tormenta no es eterna

pero este dolor me cobija y me da esperanza
de verte y de no verte, de recordar tus besos
y de anhelar tus mañanas blancas y tus sombras
muertas.

Estoy desecho, este es mi presente que ruega
estar en paz con nadie, que quiere fuego
y quemarse sin tocarlo, que quiere ver el vértigo
brotar por tus espaldas, sin adioses definitivos
con la angustia y el suspenso del mañana.

No me siento bien, pero tampoco quiero
estarlo hoy, mañana ya sé que pensaré lo mismo
y puede que sane esta herida que chorrea mares
pero en algún lugar de mi pensamiento
recordaré que te olvido y te amo al mismo tiempo.


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