jueves, 22 de septiembre de 2016

Me gusta dormir mal

Tengo un mal dormir y me gusta
porque me duermo cuando la noche
no es ni por si a caso noche
y despierto cuando el día recién 
se manifiesta en lagañas raras

En otras palabras aprovecho 
la vida a concho por si se me escapa
algún poema inquieto, algún amor tierno
alguna sorpresa ya sabida, algún rencor 

Bajo la escalera

Cuando muere la escalera de madera 
y toco con mis pies fríos el flexis 
ese amarillo típico de casa clase media
desgastado por el paso del tiempo 
y los pasos apurados de mi familia
llego al espejo barato y largo 
anclado a los ladrillos vestidos de amarillo
al lado de la puerta donde cuelgan cinco llaves
me miro para ver si me aparece algún verso 
en mi cansado rostro trasnochado en penumbras 

En la cocina

Entro con curiosidad al refrigerador 
sabiendo que no hay mucho,
siempre miro si hay queso
y posteriormente reviso si hay huevos,
los cuento y pienso en mi familia
me preparo uno o dos, no soy tan egoísta 
pongo al hervidor más agua equivalente
a un taza, solo para sentirme acompañado
o para sentir que pueden ocurrir dos cosas a la vez
visto al huevo en el sarten con sal y orégano 
mientras escribí un poema de desamor 
y mi madre ronca sueños y milagros de Dios.

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