jueves, 4 de agosto de 2016

Casi muerte

Mi alma se desconecta
con lo terrenal
entonces duermo,
duermo dejándome
llevar por el río
que pasa por mi cama
todo es natural
y fluido, no hay apuro
no hay amores de nada
no  hay rencores, dormir es paz
dormir puede ser la sentencia
de un día y medio, dormir es
nada en la nada misma, pureza.

despertar es obligación

dentro de cualquier mundo
pero existe la ruleta rusa
de los movimientos, no todos
tienen el don de poder mover su
cuerpo con el primer segundo de
que grita un amanecer,
 o cuando una estrella canta
esa canción que te recuerda a
algún amor excesivamente rápido
de paciencias entre astros,
volviendo a la obligación
de despertar, me ocurre sobre
todo en días morados o verdes
o en días cansados o fuertes
me ocurre, como llamarlo?
un dominio de algún fantasma
en mi cuerpo, en todo mi cuerpo
ocurre esta lucha que parece
redundar en la muerte tierna
esta lucha de poder mover
siquiera un dedo, el cerebro
duerme mas que yo en estos
momentos de tensión,
de mucho suspenso            ( estoy tratando de terminar este poema pero no puedo)
entonces viene de visita
esa desesperación
consciente de pausas
y suelen ocurrir los primeros
espasmos, las primeras
groserías de movimientos
siento que no veré más el sol
o que la luna no me quiere
por no ocupar sus noches
para mis casi muertes,
entonces empiezo a despedirme
de mis padres en pequeños segundos
todo es drama, ¡Tengo que perdonar
a mucha gente aún!                                       (aún sigo luchando)
mi corazón tímido de muertes
se esconde para no ver mas el sol
mi respiración es mas breve
que mi ventana y así con todos
estos síntomas despierto aliviado
con temor también, recordando
esta pizca de pasado, desesperante
y ya no queda nada más que olvidar
cada segundo que se respiró, cada
suspensión de sueño.                                   (por fin se acabo)

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