jueves, 18 de agosto de 2016

casi luna casi azul

La cortina estaba de casualidad
corrida y amarilla hasta la mitad
la madrugada quería entrar a mi pieza
pero solo cabían tres cuartos de la luna
y su luz que en mi insomnio
me entregaba esperanzas de día.

Tuve que pararme en la curiosidad
y en mi ventana se enmarcaban
las nucas de las casas bañadas
en un incapaz azul del pasado
asome mi mirada hacia arriba
existían aún esas nubes grises
que contrastaban toda quietud
sus bordes eran blancos y brillantes
era el actuar de  la luna y su luz
que atrapaban todo lo que se movía
en el instante, tuve que esconderme

Mi ventana ya estaba vestida
en amarillo y ondas arrugadas
y en mi pieza todo acababa
como un amor a los veinte,
ahora yo espero tener treinta
para volver a esa luna casi azul
que discrimina en constantes luces
a todo tiempo feliz y mortal

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