domingo, 22 de mayo de 2016

Los doce

Estoy arrancando de la amplitud de los espacios, por más que corra y me divida en tres no logro salir de este encierro ancho y blanco, veo los sueño en blanco y como todo mortal muero en cada sueño,
despertándome en la realidad, ingrata de tiempo, cruel en recuerdos. No sé que va a pasar con este caminar lineal quizás, aburrido de todo y de las noches que se vuelven angostas de estrellas, estoy consciente que hoy duermo y respiro otros días y otras noches y que el mar me va hablando cada vez que me aburro del aire o del fuego, necesito repartirme en seis en estos momentos, para ver si logro vencer al tiempo y al espacio blanco del que hablaba anteriormente, fluyo en el río que escurre arriba
de mi mente y me ahogo en el mar de mis penas que son varías que van rotando como tómbola, siempre me toca en las noches, para cerrar un día largo y ancho, una noche angosta en amor y rabia.
mis sentimientos adelgazan y tienen sed de fauna y viajes, necesitamos con todos nuestros hombres conocer el reverso de este país, creo que eso nos haría falta a mi y a mis amigos, necesitamos tiempo y necesitamos repartirnos en nueve para poder abordar todas las rutas y los cerros, las costas y las fábricas grises de lamentos que lloran humos, necesitamos habitar desiertos y bosques, todos los templos ojala estar vivos o muertos da lo mismo en realidad, de cualquier forma viajaremos y seremos lo que siempre quisimos no ser, alejarnos, quizás no necesitamos estar unidos a alguien, quizás la vida consiste en alejarse lo mas pronto de las raíces pero para eso me gustaría repartirme en doce y cuando muera o viva de nuevo reunirme y contar todas las experiencias espirituales, oníricas o carnales que vivimos los doce amigos internos de mis edades, de mis dolores y de mis días.

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