quemar el día

y cada noche le grito al cielo
garabatos oscuros llenos de frío
escupo nombres y momentos
infiernos y lamentos de mi lengua
como veneno de serpiente
todo en las noches ocurre derrepente
como sorpresa morada, casi negra
negra de espanto de vacíos de llantos
ausencia de luz y de tu figura como encanto
decidí quemar las mañanas
para no ver mas las nubes
y sus signos, el viento y sus himnos
tus pasos y sus sismos que provocarían tsunamis
de recuerdos, los mismos,
los mismos de ayer y antes de ayer
y así sucesivamente hasta que se acabe la noche
y amanezca la noche, como un bumerán oscuro
de estrellas y sonidos de tinieblas blandos y mojados

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